Mas no...no es, y lo que es, no existe.. Y si lo fuera vale, pero siendo ''no es'' no es como malo debería. Y en el fondo es un buen ''no es''..pero no es. Mi ''no es'' conocido, es a su manera ''es'' pero singue sin serlo para mi que, no siendo, no me satisface del todo..pero imposible que sea...pues un ''no es'' nunca cambia, aunque creo que no llegará a ser cierto anfibio esponjoso que viceversamente, acaba por ser lo no existente..que en su día mi ''no es'' fué...
Es algo raro..y cada uno puede interpretarlo como quiera y adaptarlo a su vida desde una perspectiva distinta..pero solamente yo se su verdadero significado..que ni es bueno ni malo, simplemente es..y eso, si es un ''es'' de ser.
Lo siento mucho si soy una decepción para esta sociedad que me hace estar en su contra, pero seré la decepción hasta que yo quiera. No puedo pretender que sea como a mi me gustaría, pero tampoco puedo tolerar que sea como el 98% de la población mundial se empeña en pintarla. Solamente los que me acepten como soy y como pienso son merecedores de mis sentimientos y de mis ''ser'' y ''no ser''
Me expreso mejor bajo los efectos de una poción secreta, ese veneno que, de una forma u otra, me hace sentirme como en el ocaso Nietzscheano, con las ganas, el poder y la energía de atacar directamente a cualquier cosa, sin importar lo que digan, lo que piensen y a quien le importe.
Ese veneno… Esa poción secreta que cambia de color según el día, la hora, y los ingredientes que lleve: odio, rencor, amargura, abatimiento, tristeza, enfado, agonía, soledad, ganas de dejarlo todo. Esa poción sin antídoto que, poco a poco, va destrozando la felicidad de la vida, pero que te hace decir la verdad, descubrir la realidad tal cual es, te da fuerzas para atacar con ferocidad, te hace sentirte en el ocaso, en el Ocaso de los Ídolos.
Y qué mas da la idiosincrasia de la gente, las excepciones en la percepción de la realidad. Qué importa si elijo el ser frente al devenir, me da igual lo que la cultura haya dicho antes, tan simplemente quiero encontrar el antídoto para mi poción secreta…
El agua, como el pensamiento, fluye de manera constante, sin parar ni detenerse ante nada. Sumergido en unos cuantos litros de agua y otros cuantos de espuma mientras relajaba mi mente observando la azulada llama de la vela, empecé a pensar…
La vida es una obra de teatro que no permite ensayos, por ello cada escena, cada acto, es único e irrepetible. Creo que todos andamos más o menos perdidos en esta obra en la que no sabemos cual es nuestro papel, simplemente hay que seguir actuando, seguir moviéndose, seguir adelante hasta que se baje el telón y podamos respirar unos segunos antes de comenzar con la siguiente escena.
He tenido actuaciones de lo más variadas, extrañas, divertidas, e inolvidables. Pienso que, dentro de lo que cabe, el papel que me ha tocado en esta extraña obra es interesante cuanto menos… un papel que me permite conocer casi todos los ámbitos de la vida y que, poco a poco, me va configurando como persona.
Pero también tengo que admitir que no siempre se puede ser buen actor… consejos que uno da y luego él mismo no sigue, locuras realizadas sin saber que dañan a uno mismo y a las personas que le rodean, quebraderos de cabeza, noches en vela, cosas sin sentido, forzarse a no aceptar la realidad, intentar vivir en otros ambientes, desear la locura… la dulce locura.
Por ello quiero pedir perdón a mis compañeros de teatro, y muy especialmente a ti, que estarás leyendo esto. A ti, que me quieres, me animas, me cuidas y me haces ver que debo seguir adelante cuando todo va mal, a ti que me haces ver que la vida es bella, que me haces entender que todo lo malo es pasajero. A ti, que planeas junto a mí toda la obra que nos queda juntos, esa obra que algunos llaman vida. A ti, a ti...
Escribo mejor cuando voy borracha de amor, de odio, de soledades entrecomilladas que me aíslan, resacosa de bastardos te quieros de garrafón. Que obviamente no son los tuyos, por eso ya no escribo. Escribo mejor cuando no pienso en la letra, solo en vaciar el liquido elemento que me corre por las mejillas, lejos del papel, me cansan los tachones... Las musas odian mi sonrisa. Son todas unas PUTAS, hadas de tan dudosa confianza, de poco palabra, de fácil olvido. Escribo mejor con un no sé qué que qué se yo en la cabeza, un cigarro en la mano y un café caliente en la mesa. Escribo mejor cuando no estás, cuando te vas. Es la fatídica consecuencia de tanto echarte de menos. Si algún día te digo : "¡Vete! Déjame sola!" No me hagas caso, probablemente hable bajo efecto de alguna noche perdida entre filosofía y café. No me sueltes, pero vete, vete y vuelve al rato, llévate esta mierda de inspiración que solo escribe sandeces de gran envergadura que llenan paginas, pero no me vacían del todo. Inspira, inspirame. Y luego exhala ese oxigeno tuyo cerca de mi boca. Uno. Dos. Y así sucesivamente.
Quiero que me hagas el amor como no se lo hayas echo nunca a nadie, como si no se lo hubieses hecho nunca a nadie, como si no volvieras a hacérselo nunca a nadie. Quiero que me hagas el amor como se te ocurrió hacérmelo la otra noche. Quiero tu respiración en el oído, tus manos trazando mapas sin sentido, sin dirección, sin argumentos, sin equipaje, a mil por hora por el firme de mis caderas. Tengo ganas de tus manos enredándose en mi pelo, de tu boca con regusto a mar, de tu olor de enredadera, de tu acento subiéndome por las piernas, durmiendo a mi lado en tu cama, de tu acento en las palabras de Neruda, del tacto, del roce, del tiempo, de tu espacio, del deseo en general y de ti en particular. Quiero que me hagas el amor como decían ayer tus besos, como rezan tus gritos en silencio. Tú y tus miradas... Quiero que me hagas el amor, quiero invertir en recuerdos contigo, quiero ser todo sin que nadie sea nada, sin que necesariamente tengamos que ser nadie para ser nada. "Yo quiero dormir contigo" eso ya lo sabes.
Hay momentos de la vida en los que vemos que estamos rodeados, que no podemos movernos, no sabemos cómo actuar, ni hacer nada correcto. Momentos en los que rompemos a llorar y que nos hacen pensar que es mejor dejarlo todo... Es cuando nos damos cuenta de que la vida no es un jardín de rosas, sino de espinas.
Ya vienen, ya llegan, por fin se acercan a la ciudad... ¡Los Reyes Magos!
Momentos de ilusiones para muchos, de recuerdo para otros, pero momentos felices para todos...
Aún recuerdo cuando de pequeño me decían que debía acostarme pronto porque si los reyes venían a casa y me veían despierto, se marcharían sin dejar ni un solo regalo... y yo, puntual como un reloj, a las diez como muy tarde en la cama. Los nervios me invadían cuando no conseguía dormirme. Al menor ruido, esperaba ver tras caras asomadas a la puerta a ver si dormía o no...
Aquí concluye esta entrada... estoy oyendo pasos que se aproximan a mi cuarto a escuchar... ¿Quién será? ¿Melchor? ¿Gaspar? ¿Baltasar?
Esto nace de un adentro, de un "buenos dias, chico de mis sueños", de un dia a dia, de una pasion por algo, o quizás simplemente de un dia de bastante aburrimiento.
No es más que una forma de compartir lo que nos mueve, lo que se mueve, lo que capturamos, lo que detenemos en un click, sueños enjaulados, detenidos, atrapados, creo, que de una manera u otra, sueños ya soñados.
No somos mas que dos... dos... dos "algo" más en este mundo loco e incierto, al que intentamos convertir en algo nuestro. Algo egoista quizás, si, ¿por qué no...? pero a estas alturas, ¿quien no lo hace?
Siempre vi la poesia, (o el intento de ella) al igual que la fotografia como algo mas mio, (mas nuestro, en este caso) que de los demás, un desahogo, un grito en silencio, mi forma de llorar, sin que nadie me enseñase, me aconsejase, ni siquiera interviniese en ella, pero si, estoy harta de escuchar, "acabarás cambiando de opinion" (eso, respecto a todo.. no solo en este caso) y aunque no sea del todo así, no puede ser tan malo, al menos compartirlo, crearlo, hacer algo, algo de la mano de un amigo, sus enseñanzas, sus consejos y su intervencion en algunos aspectos, y viceversa.
En realidad esto no es más que una ventana, donde la luz se captura, o al menos se intenta, de la mejor manera, siempre sin perder la sonrisa, y a pachas, esto es cosa de dos, de dos mentes algo enfermas, (en el buen sentido claro) locas por sus sueños. Sueños que, en definitiva, le pese a quien le pese, aunque no nos termine de convencer, sueños son.